Por cosas de la vida, llegó a mis manos un libro llamado “Conversaciones con Dios”, así como en “El Secreto” se dice que atraemos lo que pedimos si sabemos que llegará, en el momento oportuno, tocaron mis manos, las anheladas respuestas…
El comienzo de este libro es bastante peculiar. Neale Donald Walsch cuenta que solía escribir en cartas todos sus pensamientos y sentimientos dirigidos a la persona con la que quería “descargarse”, y que un día nada más ni nada menos, quiso descargarse contra Dios… ¿Qué pasó?... Pues que Dios le respondió.
Y aquí cualquier persona “escéptica” entraría a cuestionar y a decir que son invenciones, alucinaciones y voladas del mismo Neal… Pero una vez que lees el libro la pregunta cambia: ¿Podría una persona generar tantas respuestas relacionadas con la vida, el bien, el mal y la creación, sin tener algún tipo de iluminación divina?...
Y es que el libro, es un diálogo de preguntas de hombre y respuestas de índole “Superior”, por decirlo de algún modo… Y es que Neale le hace todas las preguntas que uno como ser humano va manifestando día a día, desde que nace hasta que muere, ante cualquier calamidad… ¿Por qué existe el hambre, las guerras, la desigualdad? ¿Por qué existen las enfermedades, los catástrofes naturales, la injusticia? ¿Qué es bueno, qué es malo?... y un largo etc…
Lo cierto es que todavía estoy leyendo, pero no puedo dejar de sorprenderme… Todas las religiones dicen lo mismo, todos los sabios, maestros y santos de la historia también... lo único diferente son los dogmas que los mismos hombres crearon para diferenciarlas… Y aún así, nos cuesta entenderlo… Es tan simple que tenemos que complicarlo…
Tanto es lo que se podría escribir de lo leído, comentarlo… Pero creo que lo más importante de esto es que TIENEN QUE LEERLO…